Seis instrumentos para medir lo que la matriz de riesgos no ve.
Un test diagnóstico de base y cinco prácticas predictivas. Todos parten de la misma premisa: el error humano tiene mecanismos identificables, y lo que se identifica se puede anticipar.
El accidente no empieza en la máquina. Empieza en una decisión.
Brain Safety combina neurociencia, economía del comportamiento y seguridad industrial para explicar por qué una persona competente y entrenada igual toma un atajo.
Cada instrumento aísla un tramo distinto de esa cadena. El diagnóstico base establece la probabilidad individual de conducta insegura; las cinco prácticas predictivas intervienen después sobre los factores que la disparan: la percepción del riesgo, la influencia del líder, el estado emocional que se vuelve conducta, los sesgos que aceleran el error y la observación entre compañeros.
Todos comparten el mismo motor de puntuación, así que los resultados se pueden comparar entre áreas, entre campañas y a lo largo del tiempo.
Me cuesta organizar y mantener mis cosas en orden cuando me lo solicitan.
Escala de acuerdo de 0 a 5, sin respuestas correctas.
La persona indica qué tan de acuerdo está con cada afirmación: 0 es completamente en desacuerdo y 5 completamente de acuerdo. Pruébalo en el ejemplo.
- Entre 15 y 20 minutos según el instrumento.
- Desde el celular, y si sale, el avance queda guardado.
- Nunca para sancionar: las respuestas se leen por área para prevenir.
Cada instrumento tiene su destinatario.
El nivel del cargo define quién responde qué: así no se le pide a un operario que evalúe liderazgo ni a un gerente que se autoevalúe antes del turno. Filtra por nivel:
Test Predictivo de Diagnóstico e Identificación de Errores
Mide la probabilidad individual de que un trabajador se comporte de manera segura o insegura.
Es el punto de partida de todo el modelo. Identifica las conductas que originan actos inseguros antes de que se conviertan en un accidente y produce el mapa que señala qué áreas y qué puestos concentran el riesgo. Sirve como complemento del examen de ingreso, como diagnóstico preventivo periódico y como base para decidir qué práctica predictiva aplicar después a cada persona.
Neurorisk
El trabajador evalúa su propia percepción del riesgo antes de empezar la tarea.
No lo evalúa un supervisor: lo hace la persona misma, en confidencialidad. La idea es que tome conciencia de su modo cerebral activo en ese momento —si viene acelerada, distraída, presionada o descansada— y decida con propósito en vez de arrancar en piloto automático. Es la práctica más frecuente del modelo porque se aplica justo donde el error todavía se puede evitar.
Neuromap Behavioral
Mide cuánto influye el líder en el cerebro y las decisiones de su equipo.
Un jefe que presiona por producción reconfigura el criterio de riesgo de toda su gente sin decir una palabra sobre seguridad. Este instrumento evalúa esa influencia desde el neuroliderazgo y la convierte en dato: qué tanto el estilo de mando empuja al equipo hacia el atajo o hacia el procedimiento. Es la herramienta que apunta hacia arriba en el organigrama, hacia la meta de Cero Daño.
Neurohuman
Inteligencia conversacional en campo para transformar conductas de riesgo.
Es el instrumento más humano del banco y se aplica conversando. Parte de comprender el pensamiento, las emociones y el comportamiento del trabajador en profundidad, en lugar de limitarse a corregir el acto inseguro que se ve desde afuera. La conversación estructurada se vuelve el vehículo de la intervención y, con el tiempo, el material con el que se construye la cultura.
Neuropredictive · Error y Neuroaprendiz
La anatomía completa del error: cómo nace, qué lo acelera y qué lo neutraliza.
Es el instrumento más analítico del banco. Descompone el error humano en cinco dominios y los recorre en secuencia: primero el error en sí, luego los elementos del entorno que lo aceleran, los sesgos cognitivos que lo activan, los hábitos seguros que lo contrarrestan y, por último, los nudges —empujones del entorno— diseñados para mitigarlo sin depender solo de la voluntad del trabajador.
Riesgo Neurorooftop
Observación entre pares y cuidado mutuo, dentro y fuera del trabajo.
Cambia el sujeto de la evaluación: aquí la persona no se mira a sí misma, mira a su compañero. Detecta señales de riesgo en el otro, en el área de trabajo y también fuera de ella, en la vía o en la casa, porque el hábito seguro no se enciende al cruzar la portería. Lo que convierte esto en cultura y no en delación es que la intervención se hace con respeto y compromiso, no con reporte.
El resultado no es un informe. Es una obligación.
Cualquiera de los seis instrumentos desemboca en el mismo circuito: puntaje por dominio, nivel de riesgo y una respuesta definida para ese nivel.
Seguimiento
Control rutinario. El resultado alimenta el historial de la persona y el comparativo del área.
Refuerzo
Trabajo dirigido sobre los dominios críticos y las prácticas predictivas recomendadas para su nivel.
Intervención
Acción inmediata con responsable, fecha compromiso y seguimiento hasta el cierre.
Empieza por el diagnóstico base sobre un grupo real.
Veinte minutos por persona y tienes el primer mapa de dónde está concentrado el riesgo humano.